A Coruña es una ciudad abierta al mar, perfecta para disfrutar sin prisas antes o después de la boda. Pasea por la Ciudad Vieja y la Plaza de María Pita, recorre la playa de Riazor hasta la Torre de Hércules —el faro romano más antiguo del mundo en funcionamiento— y descubre sus galerías blancas frente al puerto.
Para vivir el ambiente local, nada como el tapeo por la calle Estrella o los vinos por la Marina al atardecer. Mar, gastronomía y luz atlántica para empezar el fin de semana con esencia gallega. No dejéis de pasar la oportunidad y disfrutar de la gastronomía y la calidez de su gente.